How’s your day going so far?

El sonido del cráneo al caer al suelo es particular. Llama la atención. Más incluso, si cabe, que el de una moneda rebotando el asfalto.

Después el silencio. Son las ocho de la tarde y vuelves del súper. Ya le viste tambaleándose, de lado a lado. Por eso cambiaste de acera. Aún así, resulta imposible obviar ese sonido: el sonido de un cráneo golpeando libremente el suelo.

Tú continúas con tus bolsas. De cartón, ecológicas. A preparar la cena y escuchar un podcast sobre la falta de recursos públicos en los barrios pobres de Chicago.

En la siguiente intersección, volverás a cruzar de acera, ya llegaste al portal de tu casa.