Soluciones

Hace frío. De repente, hace frío. Y el trabajo se te acumula. Tanto, que tienes que cruzarte la ciudad a las 3 de la mañana. Camino de la oficina. Pones cara de emprendedor, o algo así, te acuerdas de Guardiola… Pero nadie te aplaude. De hecho no te encuentras con nadie cuerdo por la calle, quien no se tambalea, duerme en un rincón. Esto es USA, la calle no es de todos, es de quién no tiene dos mil dólares para pagar un coche. Al doblar una esquina, esa grúa con iluminación navideña, te acaba por derrumbar.

Es entonces cuando suena Pale Blue Eyes. Sorbes café. Te fijas en el vapor de tu respiración. Sigues caminando. No, no hay nada que un café, y Lou Reed, no puedan arreglar.

El poder

Amr Abdallah Dalsh

Amr Abdallah Dalsh

El poder lleva náuticos en verano. Pantalón con la raya en medio. Camisa de colorines y teléfono caro. Gafas de sol. Y un buen afeitado. Rezuma tranquilidad. Un buen peluco siempre ayuda, aunque no es condición suficiente.

Fíjense mañana en el metro a ver cuántos de estos ven. Si los ven, pregúntense qué hacen en el metro a las ocho menos cuarto. Y si no los ven, pregúntense dónde andarán.

Que pasen un buen día en la oficina.

Mundo de fantasía

Vamos a ver, esta es una historia complicada. A ver si explicándola la entiendo mejor. Resulta que le hemos dado un premio al padre adoptivo de Jeff Bezos. ¿Que quién es Jeff Bezos? Pues un señor que se ha hecho de oro vendiendo cosas por internet. Y cuando digo de oro, para que nos hagamos una idea, todo el presupuesto destinado en España a cultura, educación y deporte –el ministerio que le ha otorgado el premio–, sería apenas un 14% del dinero que tiene este buen hombre en sus cuentas. Pero el premio se lo hemos dado al padre del multimillonario, ojo. ¿Que qué ha hecho el padre? Pues hasta donde yo sé, huir de Cuba y llevar una vida más o menos apacible en USA.

ABC se hace eco de la noticia, recogiendo la opinión del ministro Wert, de que pocas ciudades tienen una relación tan intensa como Valladolid y Seattle. Resulta que los antepasados del padre eran de un pueblo cerca de Valladolid y en Seattle están las oficinas centrales de la empresa del hijo multimillonario. Pero que yo sepa, muchos vuelos Seattle-Valladolid, no hay. Valladolid-Seattle, tampoco.

¿Se ha entendido la historia, o me he explicado mal? Si eso la explico otra vez, que estamos hablando de un premio en reconocimiento a la educación, y de dinero público, estas cosas hay que dejarlas siempre bien claras.