Sociedad adolescente

La letra tonta de la mayoría de las canciones. La importancia de poder cargar en el coche diez cajas y rehacer tu vida en otro estado. Lejos… en otro clima. Como si rehacerla fuera tan sencillo como proponérselo. Como si lo importante fuera no necesitar un tren, un avión, alguien que te lleve. Como si esos medios de transporte fueran tus padres. Y te avergonzaras de necesitarlos.

Y es que la sociedad estadounidense, es básicamente un adolescente. Persiguiendo sus sueños, aprovechando la vida. Sin considerar las consecuencias. ¿Consecuencias? ¡Estamos hablando de oportunidades! ¿que no te enteras? Mundos aislados donde una charla de diez minutos con unos desconocidos, nada más que simples lugares comunes, en una barra a mediodía, se recompensa con la invitación a tu copa. Como si eso fuera lo importante. Como si les costara entender que los gestos son otra cosa. Que la amistad es algo más que diez dólares.

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Dullness

Tal vez lo mejor del verano sean las noticias que se cuelan en los diarios, en los diarios importantes, de los de mayor tirada nacional. En uno de esos periódicos, durante unas horas, en la página inicial de la edición digital, apareció la noticia de que a Oprah Winfrey no le querían vender un bolso de 31 mil euros porque, según ella, la dependienta era una racista.

En el despacho de al lado trabaja un co-autor de un premio Nobel. Le voy a contar un chiste de Eugenio. Como no lo pille, llamo a las agencias de noticias. Corro el riesgo de quedar como racista, pero todo sea por llenar las ediciones de verano.

Res publica

Asisto a una charla, de esas modernas en las que te presentan una idea revolucionaria, que cambiará el mundo en un par de años. Y de paso hará a alguien millonario. El título de la presentación era algo así como la parte pública de la salud pública. Esto promete, me he dicho. En un país donde hasta los anarquistas convencidos usan el coche a diario, donde las aceras, si existen, requieren de unas buenas chirucas para andar por ellas; un lugar donde lo público no se desprecia porque es imperceptible, en un lugar así, qué idea tendrán de la salud pública, me pregunto. Y en otro de tantos conceptos que  me llevan a un malentendido, el término “público” no se refería al bien común, sino a las omnipresentes redes sociales. La idea revolucionaria era hacer un facebook de gente con gripe o diarrea, para que te manden flores o calditos (virtuales) tus amigos. También virtuales, por supuesto.

Nueva droga

Meterse farlopa no es bueno para la salud. Esto lo sabemos todos, pero, oye, nadie es perfecto. Lo que da ya un poco más de miedito es si te haces unas rayas cuando estás embarazada. O eres adicta durante el embarazo. ¿Puede haber algo peor? Pues sí, la pobreza.

Escucho por la radio, que un estudio demuestra que las diferencias cognitivas, creativas o de conducta entre personas que fueron expuestas o no al consumo de cocaína por parte de la madre, durante el embarazo y parte de los primeros años de desarrollo, no se podían explicar por la droga. Pero, sí por el nivel socioeconómico de la familia. Fue la riqueza del hogar la variable capaz de explicar cómo sería el desarrollo de las capacidades intelectuales de los niños.

Lo digo por discriminar causas y priorizar responsabilidades.