El padre

De él recordará que hace unos pocos años, en una cena navideña, tras proponer, a ver si colaba, un brindis por Franco, él, lo aceptó con alegría. Recordará, que al año siguiente, ya más enfermo, fue él directamente quién propuso el brindis tras discutir que, dada esta crisis, con Franco se vivía mejor. Pero no le quedó todo bien claro hasta que leyó en un periódico francés, que los españoles, tras el franquismo, no fue hasta los 90 cuando aprendimos el concepto de vacaciones; que la vida no sólo consiste en amasar bienes materiales, sino que también se trata de obtener placer, de disfrutar de la diversión.

Así que tras apurar el gintonic y confirmar con sus hermanos la cita en el notario, se fue a casa a mirar vuelos baratos.

El público como factor

Estaba yo pensando en comprarme un coche, cuando me he puesto a leer un estudio que dice que cuando dos peces se pelean, se crea un corro de otros peces espectadores. Tras la pelea, los individuos del público interactuarán de forma más agresiva con el perdedor del combate que con el ganador. Como no me decidía entre un deportivo o un 4×4, he seguido mirando artículos. Y resulta, que los grillos salvajes, luchan de forma más agresiva y se regodean más tras la victoria en un combate… ¡si hay público! Otros grillos, se entiende.

Curiosamente, los grillos criados en cautividad, sin interacciones sociales, no se comportan así. ¿Tal vez fuéramos mejores sin Facebook? ¿Alguien ha comprobado ya si hay una relación entre el número de amigos virtuales (público) y la potencia de su coche?

Faves comptades

Leo en internet que una universidad media española tiene, comparada con Caltech, la mitad de presupuesto para más de diez veces el número de alumnos. El dinero siempre es un problema secundario, el principal es la voluntad.

Ciudad Miedo

Al poco de llegar a USA, unas horas tan solo, caminando por las calles, veía carteles en muchas vallas de casas o comercios con el mensaje No Loitering. Pensé que se refería a la prohibición de tirar basuras, escombros. Posiblemente mi mente me jugó una mala pasada y lo confundí con un No Littering. Como el número de carteles es abrumador, lo busqué en el diccionario. Loitering significa merodear. Queda prohibido andar sin rumbo fijo, entretenerse, curiosear por las calles. Bienvenidos Ciudad MiedoVilla Paranoia.

Desde que comprendí su significado, mis paseos por el barrio han cambiado. Caminando, siento un pequeño pánico cada vez que, mirando a las musarañas, mis ojos se posan en uno de esos carteles.

En memoria a Treyvon Martin.

Small talk

Al acercarse dos personas, el silencio molesta. Cualquier apreciación, por obvia o ridícula que sea, se menciona. Tengo una amiga que dejó de ponerse un jersey de colorines porque se hartó de que le dijeran ¡me gusta tu jersey!. Unas diez veces al día.

Hoy la persona de la caja del supermercado, al ver que compraba una endivia, una verdura no muy popular en esta zona, me ha despedido con un enjoy your endive! que me ha dejado ciertamente perturbado.

The Bell Jar

Al radicalmente honesto universo de Sylvia Plath en The Bell Jar es difícil entrar, no hay ventanas.

At first I wondered why the room felt so safe. Then I realise it was because there were no windows.

[…]

The reason I hadn’t washed my clothes or my hair was because it seemed so silly.

I saw the days of the year stretching ahead like a series of bright, white boxes, and separating one box from another was sleep, like a black shade.

[…]

It seemed silly to wash one day when I would only have to wash again the next.

It made me tired just to think of it.

I wanted to do everything once and for all and be through with it.